Estado de alarma: Día 66

Hola a todos, ¿qué tal el martes? Hoy tocaba Mercadona, pero no Farmacia, asi que todo ha ido más rápido, aunque el super estaba a tope. Un montón de gente. Hasta se han quedado sin guantes. Yo todavía he pillado.
Hoy he hecho el bollo ese de las manzanas, pero con relleno de frutos del bosque. Compré un paquete de congelados en Mercadona y ha quedado de rechupete. Os vuelvo a poner los ingredientes, por si las moscas: 200gr de harina, 200 gr de mantequilla, 170 gr de azúcar (aunque yo le pongo 70), 3 huevos, 1 paquete de levadura, 1 paquete de vainilina, 2 cucharadas soperas de leche. Los mezcláis todo y lo metéis en un molde rectangular. Si le ponéis papel de horno ni siquiera se ensucia y el bollo se saca estupendamente. 40 minutos  a 180 grados.
Hoy os voy a contar una serie de cosas graciosas que me pasaron de adolescente, tendría yo unos 15 o 16 años. La primera fue un día que había partido de balonvólea en el colegio. Después del partido estábamos varias chicas esperando delante del vestuario de los chicos a que salieran nuestros compañeros. Bueno, pues de repente se abre la puerta y entre varios lanzan afuera a un chico en pelota picada. Y va a chocar contra mi. Os podéis imaginar el griterío que se organizó. El otro que se da la vuelta y sale corriendo, los otros cayéndose de risa. Un número. Un tiempo después mi amiga Elena B. quedó conmigo para que conociera a su novio. ¡Ya os podéis imaginar quien era! Anda que no nos hemos reído veces recordándo aquello, ¿verdad Elena?
La siguiente: estábamos de vacaciones en Alemania en un hotel con piscina. Hacía calor y me fuí a bañar. Como suele pasar, nada más meterme en el agua tuve que ir al baño. Voy al vestuario de señoras y cuando abro la puerta me encuentro a un señor rechoncho sentado en un banco, desnudo como Dios le trajo al mundo, comiéndose una manzana. Desde luego que la visión era poco menos que espeluznante. Pensé que me había equivocado de vestuario, así que volví a salir y verifiqué que era el correcto. Así era, así que me dije ‘¡Adelante!’ porque la necesidad es la necesidad. Mirándo al suelo entré y fui directamente al baño. Al salir, el hombre ya se había puesto el bañador y me dijo: ‘Se ha equivocado Usted de vestuario.’ ‘Pues no, el que se ha equivocado es Usted’ respondí muy digna y salí.
Ya la tercera y última. Habíamos representado en el colegio la obra ‘El círculo de tiza caucasiano’ de Brecht en el escenario del aula. Antes de entrar en el aula había un pequeño espacio libre que se había tapado con mantas para que dejáramos allí nuestras carteras. Bueno, pues termina la obra y voy a por mi cartera. Corro la manta y me encuentro al protagonista de la obra (estaba una o dos clases por arriba, asi que andaría por los 17 años) en calzoncillos vestiéndose. Encima era musulmán así que no veáis cómo se puso. Empezó a chillarme como un loco que saliera. Yo ni caso, claro. Busqué mi cartera y cuando la localicé me fui. Después se disculpó. Ni que tuviera yo la culpa de que se estuviera cambiando donde no debía.
Como véis he tenido una extraña habilidad para encontrarme a caballeros donde no debía.
Hoy he pensado que estaría bien recordar alguna canción o música de película, de esas que dejan huella (en este caso, sobre todo a las chicas). A ver qué os parece mi selección.
Una
Dos y
Tres
¡Hasta mañana!

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