Se inauguró la semana pasada la exposición ‘La memoria Colonial en las Colecciones Thyssen-Bornemisa‘. Se presentan 75 obras de arte. La exposición ha sido comisariada por Juan Ángel López-Manzanares, conservador del museo y director del proyecto, Alba Campo Rosillo, historiadora del arte independiente, Andrea Pacheco González, comisaria independiente y directora del espacio FelipaManuela y Yeison F. García López, politólogo y director del centro cultural Espacio Afro. Se han querido rastrear los grandes rasgos del colonialismo europeo en el arte desde el siglo XVII . Se ponen de relieve las consecuencias del colonialismo que esconden la desigualdad y la violencia en obras idílicas y exóticas. Se pretende que los hechos que no se ven en las obras sean ahora los protagonistas.
La exposición es el resultado del trabajo conjunto de sus cuatro comisarios y ha contado con organizaciones culturales de base.
La muestra se ha dividido en seis apartados:
- Extractivismo y apropiación: en la época colonial era habitual y se consideraba correcto el explotar las tierras, apropiarse de objetos y abusar del trabajo de los indígenas. En esta sección tenemos naturalezas muertas que muestran objetos de ultramar como cerámicas o lozas u objetos exóticos como puede ser un kimono.

‘Bodegón con cuenco chino, copa nautilo y otros objetos’ de Willem Kalf, 1662; óleo sobre lienzo, 79,4×67,3com, ©Museo Thyssen-Bornemisza - La construcción racial del ‘otro’: El mestizaje dio lugar a una sociedad de castas jerarquizada. Se percibía ‘al otro’, ya fuera indio, mestizo, africano, árabe o gitano, desde lejos, como algo exótico.

‘El rastro perdido’ de Charles Wimar, 1856, óleo sobr elienzo, 49,5×77,5cm; ©Museo Thyssen Bornemizsa - Esclavismo y dominación colonial: La idea moderna de esclavitud se refiere a la trata transatlántica de personas esclavizadas y a la etnicidad africana. La esclavitud era ilegal en Europa, pero la presencia de personas de color como elemento ‘decorativo’ en los cuadros daba estatus social. Dvid Lyon, cuyo retrato podemos ver fue un traficante de esclavos que hizo su fortuna a costa de ellos.

‘David Lyon’ por Thomas Lawrence, 1825, ©Museo Thyssen-Bornemisza - Evasión a nuevas arcadias: en contraposición a la violencia real se muestran paisajes idílicos donde reina la armonía entre actividad humana y naturaleza.

‘Paisaje sudamericano’ por Frederic Edwin Church, 1856, óleo sobre lienzo, 59,5x92cm; ©Museo Thyssen-Bornemisza 
‘América sin fronteras’ por Sandra Vásquez de la Horra, 2016. grafito y acuarela sobre cuatro hojas de papel bañadas en cera de abejas 214 x 156,2 cm, ©Museo Thyssen-Bornemisza Como contraposición a la imagen de América como tierra para el uso europeo, la chilena Sandra Vázquez de la Horra muestra en ‘América sin fronteras’ la visión indígena de América como la ‘madre tierra’.
- Cuerpo y sexualidad: el cuerpo es un elemento central en el mundo colonial, tanto a nivel laboral como sexual. Se muestra muchas veces a la mujer como medio de conexión entre el hombre europeo y la naturaleza y, en el fondo, no deja de ser una ‘cosificación’ de la mujer.

‘Dos desnudos femeninos en un
paisaje’ por Otto Mueller, 1926. temple sobre arpillera de yute, 100 x 139,5 cm, ©Museo Thyssen-BornemiszaContrasta la obra de de la artista turca Inci Eviner que muestra un harén como lugar de alienación y resistencia.

‘Harén’ por Inci Eviner. 2009, videoinstalación
monocanal, color, sonido / ©Museo Thyssen Bornemisza - Resistencia. Cimarronaje y derechos civiles: aquí vemos como personas no occidentales se convierten en sujetos activos encontrando un sentido de identidad y resistencia, a veces a través de la música y danza. El cimarronaje es la huida de esclavos de las plantaciones.

‘Mercado de ropa, Santo Domingo’ por Agostino Brunias, 1775. óleo sobre lienzo, 49,6 x 64,8 cm, ©Museo Thyssen Bornemisza El horario de la exposición es de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas y los sábado de 10:00 a 23:00 horas.