Carlos V de Alemania y I de España (1500 – 1558)

Un heredero

Tras la boda de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, como era de esperar, vino su descendencia.

Retrato del joven Carlos I de España, Bernard van Orley, 1515
foto: Wikipedia

En primer lugar Leonor en 1498 y dos años despues, el 24 de febrero 1500, Carlos, que habría de convertirse en el emperador más poderoso del mundo. Como curiosidad podemos mencionar que el parto no tomó más de unos minutos. Antes de cumplir su primer año ya era duque de Luxemburgo y caballero de la orden del Toisón de Oro.

Físicamente Carlos era de mediana estatura, ojos azules, nariz aguileña y mandíbula prominente. Este defecto afectaba mucho a  su forma de comer (los dientes no chocaban y le resultaba difícil masticar; esto le provocaría graves problemas digestivos) como al habla ya que a veces era difícil de entender. Era una persona extremadamente religiosa. Era seco en el trato con los demás. Sabía ganar y no perdonaba a quién le ofendía o engañaba. Algunos le consideraban muy rencoroso. Llegó a hablar el flamenco, el italiano, el francés y el español. Sabía tocar el clavicordio. Tuvo una gran afición a los relojes y los mapas. Le gustaba la caza que practicaba con asiduidad. Fue ante todo un rey-soldado. Siempre buscaba en su rival al caballero cristiano para llegar a un acuerdo. Una de las características de su reinado fueron las entrevistas ‘en la cumbre‘ que mantuvo con otros monarcas. Este contacto tan directo no se había dado antes.

Por un lado fue influído por la corte de Borgoña con su ideal de caballero valiente, leal y sencillo y por el otro, por el sentimiento español de contar con la preferencia divina. Tuvo una formación renacentista. Quiso que el arte diese testimonio de sus gestas guerreras.

El camino al reinado de España fue increiblemente fácil por una serie de muertes que llevaron la corona a manos de su madre, Juana. Al partir sus padres hacia España para ser nombrados herederos al trono dejaron atrás a sus hijos, al cuidado de Margarita, hermana de Felipe el Hermoso que había estado casada con el hijo de los Reyes Católicos y primer heredero al trono, Juan. Carlos se crió junto a su tía en una corte refinada y con el francés como idioma principal. La corte borgoña tenía tres características:

El archiduque fernando de Austria por Hans Maler zu Schwaz
Fotografía: Wikipedia
  • una etiqueta ceremoniosa
  • una exquisita vida social
  • una via espiritual regida por Erasmo de Rotterdam.

En 1511 Margarita nombró preceptores de Carlos a Adriano de Utrecht, un clérigo de origen humilde que inculcó a Carlos el sentido de responsabilidad como gobernante. Otro personaje relevante sería Guillermo de Croy, Señor de Chièvres, primer chambelán de Carlos. Intentó hacerse con la voluntad del futuro emperador y su influencia fue notable hasta su muerte en 1521. Fue un hombre codicioso.

En 1515 Margarita dejó la regencia de los Países Bajos y Carlos asumió este puesto. Un cambio drástico tuvo que ver con la relación entre los Países Bajos y Francia: mientras que Margarita mantuvo una posición hostil, Carlos buscaba una alianza. En 1516 firmó el tratado de Noyon dando término a los dos principales pleitos que tenía Fernando el Católico con Francia y que se referían a Nápoles y Navarra. Carlos se reconocía vasallo de Francia.

Mientras tanto en España, Fernando el Católico dejaba tras su muerte en 1516 como su heredero a su nieto Carlos. Hasta su llegada al país el cardenal Cisneros sería regente de Castilla y Fernando, el hijo de Juana que se había criado junto a su abuelo, sería el regente de Aragón.

Sin embargo la nobleza no veía con buenos ojos que al frente de los reinos estuviera un rey criado en el extranjero y que ni siquiera hablaba castellano, sobre todo cuando aquí teníamos a Fernando que había aprendido al lado del mejor rey que habían tenido estos reinos.

Viene el nuevo rey

El viaje a España se retrasó todavía año y medio. Uno de los motivos fue evitar que el rey de Francia, Francisco I, aprovechase la ausencia de Carlos e intentase entrar en Flandes.

Margarita de Austria como viuda por Bernard van Orley
Fotografía: Wikipedia

Se firmó así el tratado de Noyon que, entre otras cosas, daba a Fernando Nápoles y a Francisco Milán.

Nada más llegar a España Carlos, acompañado de su hermana Leonor, fueron a Tordesillas a visitar a su madre Juana. Este gesto era tanto un acto de amor filial como una forma de hacer ver que Carlos reconocía a su madre como reina. Juana era la reina, pero Carlos tenía el poder. La situación mental de Juana dió lugar a una situación complicada: ella era la reina, pero reinaría junto a su hijo.

El cardenal Cisneros mientras tanto esperaba la llegada de Carlos al que quería dejar los últimos consejos. Sin embargo Chièvres evitó este encuentro y Cisneros murió antes de poder entrevistarse con Carlos. Otro hecho que molestó a la nobleza y demostró que Carlos estaba en manos de sus asesores flamencos. Además quedaba el mal recuerdo de Felipe el Hermoso, su padre, y que todavía era un soberano muy joven. Todos hechos que no le hacían contar con las simpatías de sus súbditos más nobles.

Para los consejeros flamencos España representaba, sobre todo, una empresa económica de la que extraer pingües beneficios.

Cortes Castellanas en 1518

Frente a un monarquía absolutista en la que el rey lo es por designio divino, para las Cortes el poder estaba en la república y un pacto daba al rey la capacidad para gobernar. Por un lado el rey cobraba tributos y contaba con ayuda militar por parte de sus súbditos, mientras que de él se esperaba que impartiera justicia. Además las Cortes pidieron que no se dieran cargos a extranjeros y que Fernando, hermano del rey, quedase en España hasta que el rey tuviera descendencia.

Conflictos de familia

Fernando el Católico encomendó a Carlos que se ocupara de su segunda esposa, Germana de Foix.

Leonor de Austria por Joos van Clive
Fotografia: Wikipedia

Tan bien se compenetraron el nieto y la ‘abuelastra’ que, según algunos historiadores, hasta tuvieron una hija en común. Tenemos que tener en cuenta, que la abuela era una atractiva mujer de 29 años, así que no es de extrañar que el roce hiciera el cariño. Su relación duró hasta 1519, año en que Germana se casó con el marqués de Brandenburgo. Volvió a enviudar y en 1526 se casó con el duque de Calabria. A partir de 1523 fue virreina de Valencia.

Carlos tenía otro problema familiar de difícil solución: su hermana pequeña, Catalina, vivía encerrada en Tordesillas junto a su madre reclusa. Carlos intentó llevarla a la corte, pero la desazón y las protestas de Juana hicieron que Catalina tuviera que regresar a Tordesillas.

Para mantener y afianzar las buenas relaciones que tenía el reino con Portugal, Carlos accedió a que su hermana Leonor se casase con el rey del país vecino, Manuel el Afortunado, boda que se celebró por poderes en Zaragoza en 1518.

Quedaba el asunto de Fernando. Preferido por muchos como continuador de la labor de Fernando el Católico era un evidente rival para Carlos y decidió enviarle a Flandes. Con el tiempo Fernando se casaría con Ana de Hungría.

La hermana menor, María se tendría que casar con Luis II de Hungría estableciendo asi una doble alianza en el centro de Europa.

En 1519 se abrieron nuevas expectativas para Carlos en aquel momento resultaban más interesantes que ser rey de España: su abuelo Maximiliano había muerto y había que elegir un nuevo emperador.

María de Hungría por Hans Maler zu Schwaz
Fotografía: Wikipedia

 

Emperador electo

En el siglo IV Carlos IV dictó la Bula de Oro. Según ésta el emperador debía ser elegido por siete príncipes del Imperio: el rey de Bohemia, los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris y los príncipes electores de Brandenburgo, Sajonia y el Palatino.

Y había tres pretendientes a este puesto: Carlos I de España como cabeza de la Casa de Austria, Francisco I de Francia con grandes recursos y considerado un rey-soldado y después también se apuntaría Enrique VIII de Inglaterra.

Carlos se reunió con Enique VIII y contaba con la infuencia de su tía Catalina, esposa del rey inglés. Acordaron la boda entre Carlos y María Tudor, hija de los reyes ingleses. Fue lo suficientemente astuto para que esta entrevista tuviera lugar antes de la prevista entre Enrique VIII y Francisco I que no produjo ningún acuerdo.

Carlos no había estado antes en Alemania pero contó con una negociadora de excepción para conseguir el beneplácito de los príncipes electores, su tía Margarita. Por otro lado el papa León X no quería que el rey de Nápoles, Carlos, fuera emperador y tampoco que lo fuera Francisco, señor de Milán.

Tras unas fuertes negociaciones, en las que Carlos contó con el tramado diplomático establecido por los Reyes Católicos, la balanza se inclinó a su favor. Aparte de los valores que él encarnaba contó con el apoyo económico de los Fugger que ayudaría a ‘convencer’ a los electores. Los Fugger, además de los beneficios económicos que pretendían sacar de este apoyo prefieron apoyar antes a un emperador alemán, que a uno francés. Para los príncipes alemanes las posibles largas ausencias del futuro emperador que tendrían que ocuparse de asuntos españoles les posibilitaría largas temporadas de ‘libertad’. Todos estos hechos influyeron para la elección de Carlos como emperador.

Carlos I por Tiziano
Fotografía: Wikipedia

La Monarquía Universal

Al ser coronado emperador, Carlos comenzó a ver claro su destino: quería ser el monarca universal de la Cristiandad. Partía de cuatro principios:

  • respeto a los pueblos que integraban la Europa cristiana
  • paz en la Cristiandad
  • emprender la cruzada contra el turco (que ya en 1517 se había apoderado de El Cairo con lo que ponía bajo su dominio los Santos Lugares y ocupaba buena parte de la Europa balcánica; Carlos quería la Cruzada en su sentido más histórico: liberar los Santos Lugares)
  • todo esto cumpliendo la voluntad de Dios

Y consideraba tener tres obligaciones:

  • convertirse en la espada que defendiera la Iglesia contra sus enemigos
  • ser un buen juez de sus pueblos
  • amparar a los pobres y oprimidos contra los poderosos

Había entonces en Europa tres formas de estados:

  • la ciudad-estado (como por ejemplo en Italia)
  • la nación (Francia e Inglaterra)
  • el Estado supranacional (países escandivanos)

El emperador tenía que jurar que repetaría los derechos de cada país. Así la unión de estos venía por la dinastía, la religión y la política exterior. Para mantener el equilibrio el emperador debía contar con consejeros de las diferentes naciones.

Carlos I siempre prefirió la diplomacia a las armas. Las armas sólo las usó no para conquistar a otros cristianos, sino para convencerles o reducirles. Quiso siempre la paz.

En octubre de 1520, por fin, Carlos fue coronado emperador en Aquisgrán, la antigua corte de Carlomagno.

Coronación en Aquisgrán, grabado en madera, 1520
Fotografía: Wikipedia

 

Pero le quedaba un tema por dirimir: quería ser coronado por el Papa lo que dejaría claro que era emperador por designio divino sin lugar a dudas. Pasaba de emperador electo a emperador consagrado. Asi podía promover en vida la elección de su sucesor que sería el rey de Romanos. Sería el papa Clemente VII quién le coronaría emperador en 1540.

Durante su reinado Carlos I se enfrentó a tres temas básicos:

  • las guerras con Francisco I de Francia
  • la lucha contra el Protestantismo luterano
  • las guerras contra el Turco

La Dieta de Worms (1521)

Alemania se encontraba alterada por un sacerdate agustino, Lutero. En 1517 había expuesto sus tesis, contrarias a la Iglesia católica del momento, en Wittenberg. Sus teorías se fueron haciendo más populares. Predicaba la vuelta a los orígenes bíblicos y la lucha contra los desmanes de la Iglesia. Pronto los alemanes vieron en Lutero no sólo un disidente religioso, sino la representación de la lucha de los alemanes contra Roma en parte surgidos por las grandes sumas de dinero que salían del país a tavés de los conductos eclesiásticos. Para Carlos I Lutero representaba el mayor enemigo de la unidad Cristiana.

Reunió a la Dieta imperial en Worms convocando también a Lutero. La Dieta condenó la doctrina de Lutero que quedó fuera de la ley.

Los Comuneros

En septiembre de 1520, es decir, un mes antes de la coronación de Carlos, las fuerzas comuneras entraron en Tordesillas encabezadas por los capitanes Padilla, Bravo y Maldonado.

Lutero en la Dieta de Worms, grabado en madera coloreado, 1557
Fotografía: Wikipedia

El origen se encuentra en el descontendo de los nobles por el trato recibido por Carlos I. Pero este alzamiento se hizo también popular, llevando al pueblo a clamar contra las injusticias que sufría a manos de estos mismos nobles. Este hecho acabaría llevando a los nobles a replantearse su postura. Las ciudades comuneras establecieron una estructura política propia designando una Junta de Gobierno, la Santa Junta, formada por representantes de las principales ciudades sublevadas. Entrando en Tordesillas querían ‘liberar’ a la reina Juana y contar con su apoyo, pero finalmente Juana se nego a enfrentarse con su hijo. La Santa Junta estuvo así obligada a negociar con Carlos I. El levantamiento duró 75 días.

Guerras

Francia

Uno de los grandes problemas que acompañaron a Carlos I a lo largo de toda su vida fue su enfrentamiento con Francisco I, rey de Francia.

Francisco I de Francia
Fotografía: Wikipedia

Carlos se sentía sobre todo borgoñón y quiso rescatar el ducado de Borgoña del dominio francés.

A lo largo de casi 25 años tuvieron lugar 4 guerras contra Francia. En 1544 se firmó la paz de Crépy. Después llegaría la guerra contra la Liga alemana de Schmalkalden en 1546 y 1547. A partir de 1552 otra guerra contra Francia, pero ya contra su nuevo rey, Enrique II que duraría hasta el final del reinado de Carlos I.

En la primera guerra contra Francia el propio Franciso I cayó prisionero en Pavía y fue trasladado a la Torre de los Lujanes en Madrid. Enseguida Carlos I quiso negociar con él para llegar a un acuerdo. Con lo que no contaba, desde su punto de vista de hombre de honor, es que el rey francés rompería el trato nada más regresar a su país. Eran acciones incomprensibles para Carlos, tan imbuído en el sentido del honor caballeresco. Había acordado que la alianza entre Francia y España se aseguraría con la boda de Francisco I con Leonor de Austria, la hermana de Carlos I. Para garantizar el acuerdo, los hijos del rey francés quedarían como rehenes en España. Una vez firmado el tratado tuvo lugar la boda. Pero nada detendría al rey francés.

Viéndose libre, Francisco I pactó con el papa Clemente y el rey de Inglaterra, Enrique VIII. Pero fue aun más allá, aliándose con Solimán el Magnífico, señor de Constantinopla. Invadió Europa por Hungría. En este conflicto murió Luis II, casado con María, hermana de Carlos I. La consigna era ‘todos contra Carlos’. Con la victoria de Solimán el siguiente punto importante sería Viena, donde se encontraba Fernando de Austria, hermano de Carlos I. Las tropas imperiales se pusieron en acción y cercaron Roma. El Papa fue hecho prisionero y tuvo lugar el ‘saco de Roma‘. Las tropas no habían recibido su paga y saquearon Roma de forma violenta y cruel. Este hecho hizo que Carlos I, como mayor representante de la Cristiandad después del papa tuviera que justificarse ante el pueblo. Para ello se recurrió al designio divino que había buscado una forma de castigar los desmanes que ocurrían en Roma. Con el Papa Clemente VII preso a éste no le quedó más remedio que aceptar las condiciones impuestas. Era finales de 1527.

Al año siguiente Carlos I propuso al rey francés que lucharan ellos dos en un duelo para dirimir sus diferencias, pero Francisco I no aceptó.

Carlos I y su esposa Isabel de Portugal, copia de Rubens de un cuadro de Tiziano desaparecido
Fotografía: Wikipedia

Por fin, en 1529 se firmaría la ‘paz de las Damas‘. Prácticamente se volvía a los mismos términos de lo pactado en Madrid en su día.

La última guerra contra Francia comenzó en 1542 y se desarrolló en los Pirineos, en la frontera con Bélgica y en el valle del Po.

Los luteranos

En la ‘Dieta de Augsburgo’ de 1530 se planteaban tres temas básicos: la custón religiosa, la amenza turca y la reorganización del gobierno alemán. Carlos I no quería que bajo su reinado se estableciese una herejía, tal y como eran consideradas las tésis de Lutero. La situación religiosa era confusa y el emperador pidió al Papa que convocase un concilio. Carlos I intentó reducir a los protestante con negociaciones, pero no pudo y la fuerza no podía aplicarla sin que hubiera antes un concilio. El Papa sin embargo no tenía gran interés en celebrar uno, ya que habría tenido que rendir cuentas de sus actuaciones. Carlos I se tuvo que conformar con una repulsa del luteranismo. Por lo menos su hermano Fernando fue elegido como Rey de Romanos y le sustituíria en sus largas ausencias. Dos años después, en 1532, los príncipes protestantes formarían la poderosa Liga de Schmalkalden.

En 1547 Carlos I salió victorioso de las batallas contra la Liga de Schmalkalden de los príncipes protestantes. Su mayor victoria la alcanzó en la batalla de Muehlberg.

El Turco

En cuanto a las guerras contra el Turco, en 1532 fue liberada Viena, en 1535 reconquistada Túnez con participación directa del emperador en la batalla, en 1538 tuvo lugar la Santa Liga y en 1541 la perdida campaña de Argel.

Adriano de Utrecht, papa Adriano VI,
Fotografía: Wikipedia

 

Todas estas guerras supusieron un enorme gasto que sufragó en gran parte Castilla, incluso en aquellas contiendas no directamente ligadas a ella, aparte de la venta de espacios de las órdenes militares, préstamos de particulares, etc. En muchos momentos fue el oro que llegaba de las Indias el que ayudó a sufragar los gastos de estas guerras.

Para estas guerras Carlos I contaba con soldados de los distintos países de su imperio, tambien con mercenarios y, sobre todo, con los viejos tercios españoles, que aunque generalmente en menor número jugaban un papel decisivo por su arrojo y experiencia. Eran las tropas de choque. Para Carlos I estos tercios no eran un instrumentos para expandir el imperio, sino para conservar y asegurar la paz.

Mientras que Carlos I aspiraba a ser coronado emperador por el papa, Barbarroja se había apoderado del Peñón de Argel. La reina Isabel urgía a Carlos I al envío de tropas, pero había que decidir: qué era más importante Europa o África. Carlos I se decidió por Europa. África tendría que esperar.

Carlos I y las mujeres

En el imperio de Carlos I las mujeres jugaron un papel muy importante. Ya hemos visto que su tía, Margarita de Austria fue la regente de los Países Bajos. Su recelo ante todo lo francés se debía, en parte, a que había vivido diez años en la corte francesa como prometida del Delfín, siendo devuelta ya que éste finalmente se casó con Ana de Bretaña. Prefería a los ingleses. Además, los telares flamencos necesitaban la lana inglesa. Gobernó los Países Bajos hasta su muerte en 1530. Intervino también en el pacto de paz con Francia conocido como ‘la paz de las Damas‘ ya que se firmó entre Margarita y Luisa de Saboya, reina madre de Francia.

Fernando I, Rey de Roanos por Hans Bocksberger
Fotografía: Wikipedia

Isabel, la esposa

Carlos I estaba ‘prometido’ a María Tudor, hija de los reyes ingleses, sin embargo la diferencia de edad era grande y habría supuesto una espera demasiado larga. Además había motivos justificados para echar la vista hacia Portugal:

Unirse a la dinastía Avís de Portugal ayudaría a Carlos a superar los obstáculos que habían surgido entre él y los castellanos. Podría considerarse como un signo de que Carlos era cada vez más español. Durante sus ausencia, sería sustituído por virreyes, pero en Castilla debería permancer un miembro de su familia y quién mejor que una reina portuguesa. Además existía una poderosa razón económica. Por aquel entonces el rey de Portugal era el más rico y la dote de la futura reina ayudaría a costear los múltiples frentes que Carlos I tenía abiertos.

Tras la boda, en marzo de 1526, ambos pasaron la luna de miel en Granada donde Carlos I decidió construirse un palacio que nunca vio terminado. Carlos I abandonó Granada en diciembre de ese año y no volvió jamás.

Tia Margarita y las hermanas

Otra mujer relevante en la vida de Carlos I fue su hermana María, reina viuda de Hungría. Tras la muerte de Margarita sería la gobernadora de los Países Bajos. Se defendió ante los ataques franceses y estuvo al lado de Carlos en los pleitos familiares. Siguió a su hermano en 1556 a España.

La hermana mayor de Carlos I, Leonor, se había casado con el rey de Portugal, Manuel el Afortunado. Enviudó en 1521 regresando a España y dejándo atrás a su hija pequeña, María. Se cuenta que tras la muerte de su marido, Leonor tuvo una relación amorosa con su hijasto, el futuro rey Juan III.

Carlos I acordó que su hermana Catalina sería la esposa de Juan III de Portugal a partir de 1525. Tras la muerte de éste fue regente del reino.

Amoríos

Hacia 1522 Carlos I tuvo una relación con una joven, hija de un tapicero de Audenarde en Flandes. Tuvieron una hija, Margarita que estaría al cuidado de la tía Margarita de Austria.

Maximiliano II, adolescente por Guillem Scrotes
Fotografía: Wikipedia

 

Tuvo Carlos I otra hija, Juana de Austria, con una joven en los Países Bajos hacia 1523. Esta hija murió antes de los 3 años. Parece ser que fue criada en el convento de Madrigal donde estaba con su madre.

Es posible que hubiera otra hija, de nombre Tadea. Nació en fechas similares a las otras dos hijas en Italia.

Lo que hay que dejar claro es que una vez casado con Isabel de Portugal, Carlos I le fue fiel durante todo su matrimonio. El suyo fue uno de esos casos en que un matrimonio concertado se convierte en una relación de profundo enamoramiento.

Tras la muerte de Isabel, Carlos I volvió a ser padre. Esta vez de un hijo, el futuro Juan de Austria, fruto de su relación con la alemana Bárbara Blomberg.

Carlos I en España

Carlos I pasó varios periodos en España, aunque siempre demasiado cortos. Con el tiempo venir a estos reinos significaba para él el reposo junto a su familia. Pasó incluso unas navidades con la reina y sus dos hijos en Tordesillas con su madre Juana. Cada vez le gustaba más la soledad. Se dedicada a conversar con los sabios de la corte sobre filosofía o astrología. Poco a poco su salud fue minando. Sufría constantemente de gota. Entre 1526 y 1539 Carlos I salió de España tres veces. La primera, por su coronación como emperador, duró cuatro años, la segunda cuando batalló contra el Turco en Tunez, duró dos años y la tercera, dedicada a la diplomacia con las treguas de Niza, fue más corta. Durante los dos primeros años de su matrimonio la pareja tuvo dos hijos, primero Felipe (1527), llamado asi en recuerdo de Felipe el Hermoso y María (1528). En 1530 nació Fernando que murió a los pocos meses. En 1533 nació Juana. En 1537 Juan que también murió a los pocos meses. En 1539 la emperatriz sufrió un segundo aborto después del cual fallecería. Tras la muerte de Isabel Carlos I se recluyó en el monasterio de Sisla en Toledo donde se quedó casi dos meses.

A finales de ese año Carlos I se vió obligado a partir hacia Gante, su ciudad natal, que se había rebelado contra su hermana por los impuestos pedidos cuando amenzaba una invasión francesa.

Carlos V tras la battala de Muehlberg, Tiziano, 1548
Fotografía: Wikipedia

El problema era encontrar a alguien que se quedara a cargo de la regencia. El elegido fue el príncipe Felipe que contaría con la ayuda del cardenal Tavera. En febrero de 1540 Carlos llegó a Ganet y se procesó a los acusados. La represión fue terrible. Carlos no quiso consentir este desacato a su autoridad.

La sucesión

Tras la victoria en Muehlberg sobre los protestantes, Carlos I se encontraba en la cima de su poder. En esta victoria había contado con la ayuda de su hermano, Fernando, Rey de Romanos, de María desde los Países Bajos y de Felipe desde España.

El emperador estaba muy preocupado por la continuidad de su imperio. No quería que con su muerte todo lo conseguido desapareciera. En 1547 se sintió muy enfermo y comenzó a escribir su testamento político para su hijo Felipe. Pocas veces un regente ha dejado tantas instrucciones y consejos para su sucesor.

Por otro lado, Fernando quería asegurar que la sucesión recaería sobre su hijo Maximiliano. En este entramado de lucha por el poder fue María la que logró que se mantuviera cierta armonía.

Parece ser que en un primer momento Carlos I se decidió por su hermano Fernando. Además casó a su hija mayor, María, con el hijo de Fernando, el archiduque Maximiliano. Los Países Bajos serían para Felipe que, por lo tanto, tenía que hacer acto de presencia allí para que fuera conocido por sus súbditos. Este hecho no gustó en los Países Bajos que consideraban a Felipe un extranjero y temían perder su libertad de acción. Pero tanto Felipe como su primo Maximiliano ansiaban más poder. Los dos querían los Países Bajos y el Milanesado. De momento Carlos I decidió que su sobrino fuera a España a casarse con María y se ocupara del gobierno del país mientras Felipe estaba en los Países Bajos.

Se celebraron una serie de reuniones familiares en Augsburgo donde quedó patente la separación entre las dos ramas de la familia.

El saco de Roma por Johann Lingelbach, siglo 17
Fotografía: Wikipedia

Se optó por una sucesión alternada de las dos ramas. A Carlos I le sucedería su hermano Fernando, a éste Felipe y a éste Maximiliano. Teniendo en cuenta que Felipe y Maximiliano eran casi de la misma edad, Maximiliano vió peligrar su reinado.

Los acontecimientos se irían precipitanto en los años siguientes. En Alemania, los príncipes no estaban satisfechos con las condiciones impuestas tras la derrota de Muehlberg. Formaron una alianza con el rey francés, Enrique II. Tras una serie de batallas fallidas, Carlos I tuvo que huir. Su hermano negoció la paz con los príncipes en el Tratado de Passau en 1552 garantizando la libertad de culto.

En 1554 Felipe se casaría con María Tudor, siendo el rey consorte de Inglatera.

Yuste (1557)

Carlos I estaba enfermo y cansado. Siempre había seguido la idea de que el poder no era para que él lo disfrutara, sino que él estaba al servicio del poder.

Alegoría de Carlos V como gobernador del mundo por Rubens, 1604
Fotografía: Wikipedia

Sentía que ya no podía cumplir su misión. Decidió retirarse al monasterio de Yuste a pasar su últimos años. Sus hermanas Leonor y María fueron con él.

Allí trató con su nieto, Carlos, que contaba por aquel entonces con once años y que no causó buena impresión al emperdador.

Durante su retiro estuvo al tanto de la situación política de su imperio y vió con preocupación la alianza que se estaba tejiendo entre Roma y Francia contra su hijo Felipe. Se repetía la historia que él mismo había vivido.

Su hermana Leonor, que había dejado en su día a su hija en Portugal quiso salvar las distancias con aquella, pero no fue posible. Esta decepción la afectó e hizo enfermar. Murió en 1558.

Carlos I seguía con su salud muy deteriorada, la gota, problemas estomacales… pero parece ser que lo que le llevó a la muerte fueron unas fiebres palúdicas. Murió el 21 de septiembre de 1558.

Su legado

Carlos I persiguió la unidad espiritual de Europa, defendiéndola como soldado y contactando con su súbditos a través de sus múltiples viajes.

Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste, Eduardo Rosales
Fotografía: Wikipedia

Viajó nueve veces a Alemania, seis a España, cuatro a Francia, dos a África y dos a Inglaterra. Navegó tres veces por el mar de Poniente y ocho por el Mediterráneo.

Persiguió la unidad europea y contó con las relaciones familiares para mantener el poder en manos de los Habsburgo. Un hombre de honor que no rompía la palabra dada. En su vejez quedó desengañado del ser humano y prefirió dedicarse al estudio y la lectura. Fue un monarca que se sintió elegido por Dios y quiso cumplir su misión de la mejor forma posible.

Fuentes:

‘Carlos V. Un hombre para Europa’; autor: Fernández Alvarez, Manuel,Espsa Libro, 2014

‘Carlos V. El César y el Hombre’; autor: Fernández Álvarez, Manuel, Espasa Libros, 1999

 

 

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