Estado de alarma: Día 60

Hola a todos. ¿A qué no sabéis en dónde he estado hoy? Efectivamente: Mercadona y farmacia. Para variar, claro. He pillado las mascarillas, las pipas y pan, asi que ya estamos surtidos para los próximos días.
Hablando ayer con una amiga me acordé de otra de esas ‘aventuras’ mías. Pero empecemos por el principio. Estaba estudiando el 6º curso del bachillerato alemán. En total eran 9 cursos. Al mismo tiempo había también la opción de hacer el bachillerato español que entonces eran 6 años más COU. En ese año tuvimos un profesor de alemán y geografía, el afamado Dr. Volk, al que más de un compañero recordará con el mismo ‘cariño’ que yo. Cuando dicen que los profesores no tienen manía a ningún alumno, que sepáis que es mentira, pero mentira de la gorda. Como muestra vale un botón. Un día, durante la clase de geografía, debía de ser verano porque hacía calor, este hombre vino a clase con su traje y se quitó la chaqueta que se puso por los hombros. Bueno, pues en un momento dado la chaqueta se medio cayó y el estaba señalando algo en un mapa sacando el brazo por la apertura que tienen las chaquetas en la parte trasera. Por un momento dió la impresión que tenía 4 brazos, con las dos mangas de la chaqueta colgando una por delante y otra por detrás. Esa imagen me hizo gracia, qué le vamos a hacer, y se me ocurrió sonreir. El tío me miró. Yo seguí sonriendo. ‘Fuera de la clase.’ fue lo único que dijo.  Ya véis que mi comportamiento había sido ‘malísimo’ y me pasé el resto de la hora delante de la puerta.
Al finalizar el 9º curso del bachillerato venía un profesor desde el Ministerio de Educación de Alemania para asistir a los exámenes orales. Uno de esos profesores era mi tío, el hermano de mi padre. Y le tocó venir para el examen de mi clase (yo ya no estaba en el colegio, asi que no había impedimento familiar). Bueno, pues entonces el mencionado Volk le dijo que si yo hubiera seguido en el colegio, él no me habría examinado porque le podrían haber tildado de ‘no parcial’. Con eso creo que está dicho todo. Pero bueno, volvamos al tema. Gracias a este tipo acabé tan harta del colegio que decidí pasarme al bachillerato español y ahorrarme un año en el colegio. Si, sólo un año, porque te convalidaban hasta 5º. Asi que hice 6º y al terminar estaba más harta todavía. Casualmente vi un anuncio en el periódico para estudiar Relaciones Públicas con un montón de asignaturas interesantísimas. La escuela era el ‘Mary Ward College’ de las monjas irlandesas. Por aquel entonces yo no tenía ni idea de que era un colegio para niñas ‘bien’ o ‘pijas’. No hacía falta el COU, asi que fui de cabeza. La verdad es que la enseñanza fue extraordinaria. Teníamos psicología, sociología, medios de comunicación, publicidad, gestión de empresas, etc. y los profesores eran todos profesionales. Por ejemplo, en la asignatura de ‘Radio’ nos daba clase el jefe de programación de la COPE, en ‘Periodismo’ un periodista del ‘Ya’, en gestión de empresas un directivo de SNIACE, en fin, aquello era una maravilla. Pero no todo iban a ser alegrías. En la clase de sociología tuvimos que hacer un trabajo sobre el libro ‘4 ensayos sobre la mujer’ de Carlos Castilla del Pino. Y la que se lio. Madre mía. Por lo visto a parte de los ‘papás’ aquella lectura les pareció escandalosa y, junto a las monjas, decidieron echar al director de Relaciones Públicas. Y aquí nos quedamos hoy. Me queda aclarar un poco  lo de Relaciones Públicas que es un concepto muy escurridizo hoy en día. He oído a gente llamarse Relaciones Públicas cuando están repartiendo invitaciones para ir a una discoteca o cuando, en una peluquería, es la señorita que te recibe al entrar. Bueno, pues eso no tiene nada que ver. Los Relaciones Públicas, por ejemplo, son los que preparan las campañas presidenciales en USA, los que hacen campañas en las empresas cuando ha surgido algún problema con algún producto; suelen estar por encima de los departamentos de Marketing y Publicidad. En Estados Unidos, claro, porque aquí se han quedado en nada. Pero, bueno, mañana os sigo contando esta inquietante historia (esto se puede considerar también ‘fidelización del cliente’).
Hoy con la música nos vamos a Francia, a ver si os acordáis de esta, o de esta otra, ?y de esta?

Hasta mañana.

 

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