Tesoros de la colección Thyssen-Bornemisza

Hasta el 23 de enero de 2022 podrá visitarse la exposición ‘Tesoros de la colección Thyssen-Bornemisza‘ que, con motivo del centenario del nacimiento del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, se presenta en el Museo Thyssen-Bornemisza. Se han escogido veinte objetos tanto de la colección original del barón como de la de su padre, algunos de ellos por primera vez en Madrid. A la presentación asistieron Evelio Acevedo, director gerente del museo, Francesca Thyssen-Bornemisza, hija del barón y que ha cedido la mayoría de las obras para la exposición, y Mar Borobia, comisaria de la misma y jefa de Pintura Antigua del museo.

Según comentó Evelio Acevedo, una de las preocupaciones del barón fue que su colección permaneciera siempre unida y pudiera ser vista por el mayor número posible de personas. En 1988 firmó un acuerdo de préstamo con el Estado Español que cinco años más tarde culminaría en la compra por parte de éste de 775 obras de arte de las más de 1.500 de la colección. Con motivo del centenario del nacimiento del barón se van a realizar una serie de eventos. Entre ellos, aparte de esta exposición, varios conciertos, conferencias on-line, un symposio internacional en octubre de este año, el montaje relativo a la restauración de ‘Joven caballero en un paisaje’ de Vittore Carpaccio, una de las obras favoritas del barón, una muestra de 12 pinturas italianas de los siglos XIV al XVIII, que no se pueden ver normalmente en Madrid, una exposición sobre el ‘Arte americano en la colección Thyssen’, uno de los preferidos del barón, especialmente el paisajismo del siglo XIX y que consta de 170 obras.

Francesca Thyssen-Bornemisza quiso destacar la generosidad de su padre y su visión más allá del coleccionsimo en sí. La colección de artes decorativas comenzó con su abuelo con obras del Gótico, Renacimiento y Rococó. Una era en la cultura europea donde estos objetos no eran sólo decorativos, sino simbólicos. Eran regalos exclusivos. El barón Thyssen-Bornemisza realizó un gran esfuerzo para reconstruir la colección paterna que quedó dispersa tras la muerte de éste. El barón depositó su colección entera en un fideicomiso para el Estado Español, para las generaciones futuras. Su sueño era que la colección permaneceria unida. Decía que ‘las obras debían estar a disposición de todo el mundo. Los préstamos e intercambios temporales entre países podían ayudar a conseguir la paz mundial. ‘ Durante la Guerra Fría se embarcó en un gran intercambio cultural con las colecciones soviéticas esperando que esta contribución pudiera crear un clima de confianza y esperanza, ‘el arte como agente del cambio’. Esta diplomacia cultural es parte de su legado.

La comisaria de la exposición, Mar Borobia, explicó que los objetos expuestos eran grandes deconocidos. La pintura es la esencia tanto de la colección, como del Museo. Pero al tiempo que el padre del barón coleccionaba pintura, también se interesó por las artes decorativas, joyas, mobiliario, esmaltes, tapices, alfombras, etc. que llegaron a tener un peso importante dentro de la colección. Interés que mantuvo su hijo, Hans Heinrich. Este tipo de objetos fueron parte de su vida diaria. En la exposición podemos ver diez piezas de orfebrería que consisten en copas alemanas vinculadas al Renacimiento y al Baroco, cuatro pinturas de la Escuela Holandesa, dos esculturas, tres piezas de cristal de roca y un gran baúl con un servicio de viaje.

La exposición puede visitarse de martes a domigo de 10:00 a 19:00 horas y los lunes de 12:00 a 16:00 horas con acceso libre.

‘Servicio de mesa’ de Christian Winter, renombrado platerero de Augsburgo del siglo XVIII. Se compone de 53 piezas de plata y 13 de porcelana, todo distribuído dentro del baúl.
©Museo Thyssen-Bornemisza
‘Aguamanil en forma de pez’, hacia 1600 en un taller de Milán, cristal de roca y oro.
©Museo Thyssen-Bornemisza
‘La Piedad’, hacia 1510, atribuída al Maestro del Altar de Wettringen, talla de madera
©Museo Thyssen-Bornemisza
‘Paisaje del Rhín’, 1663, de Herman Saftleben
©Museo Thyssen-Bornemisza
‘La Virgen con el Niño y cuatro ángeles’, hacia 1470, de Agostino de Duccio, talla en estuco procedente del vaciado de un mármol de Agostino conocido como Madonna Auvilliers. El ángel de la izquierda muestra el escudo de armas de la familia Pucci. Este tipo de relieves eran muy populares en Florencia en el siglo XV y se utilizaban para la devoción privada.
©Museo Thyssen-Bornemisza
‘Copa nautilo’ de Cornelius Floris, hacia 1577, Países Bajos; concha de nautilo montada sobre estructura de plata sobredorada. ©Museo Thyssen-Bornemisza

 

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