‘Valentín Carderera, dibujante, coleccionista y viajero romántico’ en la BNE

Ayer se inauguró la exposición ‘Valentín Carderera, dibujante, coleccionista y viajero romántico‘ en la Biblioteca Nacional de España. Asistieron al evento Ana Santos Aramburo, directora de la BNE, José Luis Colomer, director del Centro de Estudios de Europa Hispánica y José María Lanzarote, comisario de la muestra y autor del magnífico catálogo de la misma.

José María Lanzarote, comisario de la exposición, Ana Santos Aramburo, directora de la BNE y José Luis Colomer, director del Centro de Estudios de Europa Hispánica ©Rafael Castañeda

Valentín Carderera (1796-1880) se formó como artista en Madrid y Roma y se le considera uno de los introductores del gusto neogótico en España. En su obra se refleja el gran interés que sentía por los personajes del pasado que podemos ver en su ‘Iconografía española‘, además de la representación de tipos populares con indumentarias y costumbres populares.

Valentín Carderera por Federico de Madrazo, 1846 ©BNE

Fue amigo de Federico y Pedro Madrazo, Pascual de Gayangos y colaboró en ‘España artística y monumental‘ de Genaro Pérez Villaamil. Viajo a París y Londres y, sobre todo, por España proponiéndose el mantener el patrimonio artístico del país.

‘Gitano entre Aragón y Cataluña, Valentín Carderera, 1831-1880 ©BNE

En 1867 el Estado compró su colección de dibujos y estampas, asi el departamento de Bellas Artes aumentó su colección en más de 45.000 obras (dibujos, libros y estampas sueltas), entre ellas grabados de Mantegna, Durero y Rembrandt o uno de los escasos dibujos atribuídos a Velázquez. Además Carderera donó también importantes libros y estampas como ‘Colección de retratos de personajes ilustres‘ grabados de Van Dyck y uno de los pocos ejemplares de ‘Las Meninas‘ de Velázquez grabadas por Goya.
En 1873 ayudó a crear el Museo de Huesca y es donde se encuentra el retrato de Carderera realizado por Federico de Madrazo y que podemos ver en el cartél de la exposición.

©Rafael Castañeda

Hay que destacar, sobre todo, su importancia como mantenedor del patrimonio histórico y artistico, muchas de cuyas obras se habrían perdido, sin duda, sin su interés por ellas.
La exposición se divide en varios apartados dedicados a Carderera como dibujanteviajero y coleccionista.

Sofonisba Anguissola pintando el retrato del príncipe don Carlos ante Isabel de Valois. Carderera. Hacia 1842. ©BNE

José María Lanzarote comentó durante la visita a la exposición que ‘el objetivo de la muestra es dar a conocer este personaje poliédrico que se formó como pintor, que desarrolló una actividad como estudioso y erudito y que acabó siendo uno de los mayores coleccionistas de su época.’ Coleccionó no solo pinturas, sino también manuscritos, dibujos y grabados.

Michel-Charles Fichot según Carderera y Pérez-Villamil. Iglesia de los Dominicos en Calatayud ©BNE

El primer apartado de la muestra está dedicado a su época de formación en la Real Academia de San Fernando. Tras sus estudios fue a Italia donde vivió 8 años becado por el duque de Villahermosa que fue su protector durante toda su vida. Durante su estancia en ese país entró en contacto con el Romanticismo de forma que sus dibujos apenas muestran detalles clásicos, sin embargo su interés se dirige a lo medieval y lo renacentista. Podemos ver en esta sección copias de los grandes maestros, una forma de aprendizaje usual en la época. Realizó también vistas de monumentos, paisajes o ciudades. Le interesaron especialmente los monumentos sepulcrales góticos de Nápoles.

‘Doble retrato del duque de Villahermosa y del conde de Sinarcas’ por Carderera, ¿hacia 1850?, ©BNE

En 1831 regresó a España y los proyectos que realizó en ese momento se hallan muy influenciados por sus experiencias italianas, como el catafalco que se realizó en la iglesia de San Jerónimo de Madrid para las exequias de Fernando VII. Para Madrazo era el primer monumento neogótico realizado en  España, aunque también comentaba que ‘el neogótico en España se convirtió en poco tiempo en un deleznable neogótico de pastelería’.
Hay en esta sección también un retrato de los duques de Villahermosa delante de su palacio, actualmente el Museo Thyssen. Carderera vivió siempre en el segundo piso de este palacio. El palacio era uno de los centros del Madrid romántico. En el primer piso estuvo el Liceo artístico-literario, donde se reunía los seguidores del Romanticismo en su momento.

‘Isabel Gonzaga, marquesa de Pescara’, Carderera, ¿1822-1831?, ©BNE

En la segunda sección de la exposición encontramos objetos de los viajes de Carderera a París y Londres. En parte estos viajes estuvieron motivados por motivos políticos ya que Carderera se exilió al mismo tiempo que la reina María Cristina que le había protegido durante los primeros años de su vuelta de Italia. Pero estos viajes también tuvieron un objetivo profesional. Viajó con carpetas llenas de dibujos de monumentos españoles buscado un editor para su obra. Quería que fuera por entregas, tal y como se hacía en aquel momento. No tuvo éxito, pero conoció a importantes personajes como Mérimée, el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc o el hispanista Richard Ford. Durante su exilio siguió contando con el apoyo de Maria Cristina a la que pintó vestida de Isabel la Católica.
También realizó una serie de retratos de los personajes que se encontraban con ella en el exilio y que intrigaron con ella contra Espartero. A la vuelta a España todos consiguieron puestos relevantes. Estos dibujos estaban en una carpeta, propiedad de María Cristina y actualmente se encuentran en el Museo del Romanticismo y  han sido restauradas por la BNE.

cartera con el mapa de España y Portugal ©BNE

La tercera sección está dedicada a los viajes de Carderera por España desde su vuelta de Italia hasta su muerte. Podemos ver aquí un mapa con los itinerarios de sus viajes. Su objetivo era conocer y guardar la memoria de los monumentos y viajó hasta los lugares más recónditos. Era la época de la Desamortización y muchos monumentos fueron derribados o abandonados. Podemos ver aquí el mapa de España que Carderera llevaba en sus viajes. Está cortado en 9 láminas que se guardaban dobladas en una caja con correa para llevarla al hombro.
Podemos ver también varios dibujos de monjas, ya que le interesaron muchos los diferentes tipos de  hábitos y otros dedicados a la indumentaria del momento.
Guardó todas sus notas y papeles de estos viajes.

El siguiente apartado está dedicado a los panteones de papel, a su faceta de estudioso de los personajes históricos. A ellos dedicó su obra ‘Iconografía española‘ en dos volúmenes que se publicó por entregas a lo largo de diez años con láminas litográficas hechas en Madrid y unas pocas en París. Va desde la Edad Media hasta Santa Teresa de Jesús. Está dedicados tanto a hombres y mujeres ilustres. Podemos ver aquí unos dibujos preparatorios y la estampa que se realizó a partir de este dibujo. Algunos de estos dibujos muestran monumentos ya desaparecidos.

Caballeros de la real y antigua cofradía de Santiago en Burgos, de ‘Iconografía Española’, Carderera, ©BNE

La última sección está dedicada a su faceta como coleccionista y bibliófilo. Su colección se nutrió de colecciones formadas anteriormente, de compras en París o  en el Rastro de Madrid, a herederos de artistas o colecciones nobiliarias que, en aquel tiempo, se estaban deshaciendo. Vemos aquí un dibujo atribuído a Velázquez, ‘Cabeza de muchacha’ y el dibujo de Goya preparatorio para un Capricho.

Francisco de Goya (1746-1828). Dios la perdone: Y era su madre. 1796-1797, ©BNE

Su biblioteca estaba compuesta por unos 4.000 volúmenes, entre ellos un cuaderno de trabajo de Lope de Vega que podemos ver en la exposición.
La muestra es realmente interesante y nos acerca al vida de los románticos viajeros, a cómo viajaban, sus intereses y objetivos. Es una buena ocasión para conocer más a fondo a un hombre como Carderera, cuyo legado nos permite conocer más a fondo nuestra propia historia y patrimonio.

Lope de Vega (1562-1635). Obras de Lope de Vega: Códice Daza. 1631-1634. Manuscrito, 253 folios, ©BNE

La exposición puede visitarse hasta el 12 de enero. Posteriormente pasará a Zaragoza, al Palacio de Sástago del 25 de marzo al 21 de junio. El horario es de lunes a sábados de 10:00 a 20:00 y domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas. La entrada es gratuita.

 

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