Estado de alarma: Día 18

Bueno, pues ya probé lo del bicarbonato y el vinagre en la vitro y funciona bastante bien. Se disuelve el bicarbonato en el vinagre, pero que quede bastante líquido. Se reparte por la vitro. Se deja unos minutos y luego a pasar un trapo hasta que quede limpio. Yo luego le puse el líquido normal de limpieza. Os dejo una foto. Creo que ha quedado bastante bien teniendo en cuenta que la vitro tiene casi 25 años. Os informo de este tema tan vital, porque sé que hay gente que estaba pendiente del resultado. Ahí lo dejo.

Como hoy no ha habido grandes novedades os voy a contar mis inicios en la ‘farándula‘. Cuando era muy pequeña, el vecino de al lado abrió una guardería, lo que por aquel entonces debía ser algo novedoso. En Navidad fueron los del NO-DO alemán a filmar a la guardería cómo Santa Klaus entregaba regalos a los niños de la guardería. Y ahí estaba yo. Todo mentira, claro, porque yo no ni iba a la guardería, ni el peluche era un regalo, porque era mío desde que nací. Eso para que os fiéis.
Tiempo más parte se publicó un artículo en el periódico. Otra vez por lo de la guardería. Bueno, no os podéis imaginar que trola. Os traduzco lo que pone debajo. ‘Lolita, hija de diplomáticos españoles (ni mis padres eran españoles, ni diplomáticos) encontró el viaje en avión desde Madrid y la recogida por parte del ‘Padre-de-bebés-del-País muy emocionante (no yo venía de Madrid, sino de la casa de al lado, ni me había ido a recoger el ‘Padre nacional’). Cuando salió del coche entornó los ojos marrones delante de la cámara como una paloma. (!!!) La Sra. Gisela Niemöller dijo: ‘Los niños españoles son lo más mono del mundo’. ‘
El artículo sigue bla, bla, bla con más fotos, pero os las ahorro. Lo curioso es, que si mienten en cosas tan tontas, en qué otras no mentirán.
Una vez en Madrid, había un programa infantil en la televisión. Lo presentaba Jesús Álvarez con Boliche y Chapinete. No sé por qué, pero mis padres coincidieron con Jesús Álvarez en una fiesta y mi madre, que no tenía vergüenza, se acercó a él, le contó lo de ‘a la niña le gusta mucho el programa’ y Jesús Álvarez le dió una tarjeta de visita que firmó. Ese era el pase para ir al programa. Y ahí que fuimos, al Paseo de la Habana. Todo en directo, claro. Yo tendría unos 8 años. Y era un timo, porque a los niños nos sentaban en unas gradas y delante estaban todas las cámaras de forma que

Boliche y Chapinete con Valentina

no veíamos nada. Luego había un juego-concurso (el escondite inglés). Nos sacaron a varios para jugar y gané yo. El premio fue espectacular: una caja con un juego de café para jugar a las cocinitas. Pero es verdad que por aquel entonces eso te parecía la octava maravilla. Así que ahí estaba yo tan felíz. Debió ser cuando me picó el gusanillo de lo teatrero. No lo sé.
Años después, y se acordarán mis compis del colegio, tuvimos una actuación espectacular. Había un concurso que se llamaba ‘Las diez de últimas‘ en el que se enfrentaban dos concursantes con temas elegidos por ellos y tenían que responder a un montón de preguntas. Creo que podían fallar diez. De ese programa salieron personajes como Secundino Gallego, el hombre de los pájaros o César Pérez de Tudela. Lo presentaba José Luis Pécker. Bueno, pues se acercaba Navidad y uno de los concursante tenía por tema ‘La II Guerra Mundial’ y les pareció apropiado que el coro del Colegio Alemán cantara un villancico. La verdad es que ese año los que teníamos para el concierto de Navidad del colegio no eran muy típicos ni conocidos, salvo uno. Bueno, pues llegamos a la televisión y ‘A ver, canten los villancicos’. Ahí fuimos, pensando que iban a elegir uno, pero no, tuvimos que cantar los tres. Como en esa época no había video, pués no os puedo poner la actuación que fue memorable.
Y mi siguiente paso por la tele….. lo dejo para otro día (esto es para crear expectación).
Espero que estas ‘batallitas’ os traigan recuerdos agradables, al igual que las canciones de hoy: una romántica y otra de bailoteo.

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