Estado de alarma: Día 6

Buenas tardes a todos. Como ya os dije, hoy iba a ser un día dedicado a ‘asuntos propios’, así que esta mañana me he puesto una mascarilla de barro del Mar Muerto. Te la tienes que dejar unos 20 minutos y cuando salí del baño la perra se puso a ladrarme como loca. A ver, parecía Al Johnson en ‘El cantor de Jazz’. Costó un rato tranquilizarla.
Ahora mismo os podéis imaginar que estoy esplendorosa. Me he quitado por lo menos dos días de arrugas, así que: rejuvenecida.

Hoy no me ha quedado más remedio que ir al Mercadona. La verdad es que había poca gente, pero era ya a mediodía y se ve que habían arrasado con muchas cosas: yogures, Actimel, mayonesa, ketchup, mostaza, chocolate….. Lo del yogur y del Actimel me lo explico, lo de la mayonesa y la mostaza, menos. Pero bueno, si ya se han llevado el papel higiénico igual ahora tocan las salsas.
Algunas personas iban con mascarilla, aunque la mayoría no. Con guantes casi todos. Y evitándonos, claro.
Esta mañana me he cruzado con una vecina que se ha apartado para dejarme pasar. Eso está bien, pero saludar no está prohibido, ¿verdad? Lo digo por si está entre las cosas que no podemos hacer y no me he enterado.
Mira que estamos reciendo mensajes y whatsapp con consejos, con chistes, hay de todo.  Aquí os pongo un video que no tiene nada que ver con el virus y que es muy gracioso. Vamos, yo hasta me he reído.

Dentro de un momento saldré al balcón para los aplausos. Tengo una linterna que lanza flashes y ahí me tenéis, iluminando la fachada. Una de las Torres muestra dos mensajes con luces: ‘Yo me quedo en casa’ y ‘Gracias’ seguido de una cruz roja. Lo ponen en español e inglés. Queda muy chulo.
Ahora estamos viendo una serie islandesa (toma ya), ‘Los asesinatos de Valhalla‘. No está mal, pero no engancha como otras. Yo no sé qué le pasa a esta gente nórdica, pero son de un soso. Siempre con caras largas y de malas pulgas. Será el clima, porque no se ve ni un rayo de sol. Todo tonos grises y azules. Ya se podrían poner un jersey rojo o amarillo para dar un toque de color, pero ni eso. Ya os diré qué tal va la cosa, si vale la pena.
Voy avanzando con mi lectura y tengo que decir que es un libro muy ameno y que se lee fácilmente. Hacía tiempo que no leía un libro-libro, de los de papel quiero decir. Y, la verdad, es otra cosa. Reconozco que el e-book es comodísimo. Te compras un libro y al minuto lo tienes. No pesa, puedes subrayar, buscar palabras, en fin, que facilita las cosas. Pero no huele. De toda la vida me ha encantado meter las narices en los libros y olerlos. Hay algunos que huelen de vicio, sobre todo los de fotografía. Bueno, y de las revistas ni hablemos. Las de viaje o los catálogos de Navidad….. menudas olidas les he dado. Aunque he de reconocer que en los últimos años los había que olían a aceite rancio. No me explico el motivo, pero os aseguro que huelen a eso. Soy una experta en este tema.
Voy a parar un momento que toca terraza.
Ya de vuelta. Hoy estaba la cosa muy animada, con música y todo.
Bueno, os dejo. Me voy un ratito más con Isabel. Hasta mañana.

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