Estado de alerta: Día 39

Hoy tocaba Mercadona y farmacia. Mis dos espacios preferidos como podéis ver. La verdad es que no apetece nada hacer la compra con el ambiente tan enrarecido que hay. Pero no queda más remedio. Asi que: a ello.
Por fin compré las mascarillas. Al final a 2,50 porque la farmaceútica las había comprado a 2 euros. Que yo eso lo entiendo. Ahora bien. Teniendo en cuenta la cantidad que va a vender, igual podría haber rebajado un poco su beneficio ¿no? Porque un 25%…. ya está bien. Bueno, veremos cómo sigue el tema.
Lo que si ha sido curioso es que esta vez no me he ahogado tanto con la mascarilla, será que me voy acostumbrando. Encambio la nueva se me mete en los ojos. Si es que soy un cúmulo de desdichas. Yo he nacido para ser libre y no esconderme detrás de una mascarilla, ¡caray!
Ayer nos acostamos pasadas las 4 de la madrugada. Vaya descalabro. Pero encontramos dos películas buenas y había que verlas. Os cuento. Están en Movistar (no sé si en algún otro sitio también).
La primera era ‘Malos tiempos en el Royale’ de 2018. Muy original. Imaginad un hotel al que llegan distintos personajes que no son lo que creemos en un primer instante. Me recordó un poco al ‘Cluedo’. Ambientada a finales de los 60 cuenta también con mucha música de ese momento. Como esta, que me encanta. Un buen elenco de actores encabezado por Jeff Bridges del que no creo que haya que decir nada. Desde luego, si tenéis ocasión no dejéis de verla.
La siguiente (y tan siguiente, porque venía justo detras) fue ‘Infiltrado en el KKKlan’ de Spike Lee y basada en hechos reales. Mantiene el interés y aunque acabo de ver que ha tenido críticas regulares, a mi me ha parecido muy buena, con ese toque de humor cínico de Lee. Desde luego la historia también es muy original y eso en el cine de hoy en día ya es un punto. Claro, cuando pillas películas así, pues te quedas hasta las tantas. Y además: porque puedes y porque te da la gana. Ahí queda eso.
Ayer hice espaghettis con boloñesa de soja texturizada. La verdad es que no queda nada mal y asi variamos un poco. Renovarse o morir. Por cierto, hablando de renovarse, hay que ver la de gente que está enganchada a los programas esos de reformas de casas, sobre todo las que hacen los gemelos (que no sé como se llaman), que se están forrando arreglando casas. Por lo menos son programas ‘blancos’ que te distraen en estos tiempos.
Bueno, por hoy ya está bien. Aquí otro recuerdo musical. Hasta mañana.

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