Estado de alerta: Día 40

Buenas tardes. Os aviso. Hoy estoy muy enfadada. Pero que mucho. Tema en cuestión: las residencias de mayores.
¿Os habéis fijado con la condescendencia que se habla de las personas mayores? Primero deberíamos especificar qué es una persona mayor. ¿Lo es por edad, por estado mental, o por qué? Más que nada porque todos hemos conocido a jóvenes de edad que son unos carcamales. Una vez que te jubilas pasas a engrosar las filas de la tercera edad. Manda naices, ¡si ayer todavía estabas trabajando! Y de un día para otro te conviertes en viejo. ¡Y una mierda (sin perdón)!
Luego siempre que hablan de los ‘abuelos’: están deseando ver a sus nietos. Si, a los nietos, a los hijos, a los amigos, y también ir al cine, a tomarse unas cañas y salir a cenar o a una terraza. Siempre se habla de los mayores con una especie de pena que me pone de los nervios. Y ahora a las residencias.
Conocí hace años a un médico que tenían dos residencias y él mismo dijo que ahí solo debería haber gente que mentalmente ya no estaba en condiciones. Pues lo mismo opino yo. Pero como estamos en esta sociedad mediocre, egoista y vacía, pues pasa lo que pasa. Hace 50 años en una misma casa (y eran bien pequeñas) vivía la familia con cinco, seis o siete hijos, y la abuela, o el abuelo, o una tia soltera o una prima de provincias. Y no pasaba nada. Al contrario, era gente que colaboraba en casa y siempre echaba una mano. Entonces tener literas era lo normal (igual hoy en día hay gente que ni sabe lo que es – esto va en plan irónico). Y en no pocas casas dormían cuatro en una habitación y tres con la abuela en otra. Hoy en día ¡imposible! ¡Cómo va a compartir el niño la habitación con el abuelo! ¡Por Dios! Hasta ahí podríamos llegar. Eso si, que no le falte el ordenador, no para estudiar, sino para jugar, ni la tablet, ni el móvil. Sería imperdonable. Además, todos sus amiguitos lo tienen. No va a ser él menos. Y si la abuela se pone enferma y hay que ayudarla a lavarse o, incluso, limpiarla ¡que asco! Pero bueno: si hay que limpiar a una persona mayor, se la limpia, si hay que ponerle pañal, se le pone y no ¡pasa NADA! Será que no ha habido que quitar vomitonas de adolescentes después de alguna borrachera, o diarreas de los niños…. AH, ¡que no es lo mismo? Pues a mi me parece que sí. Claro, es mucho más fácil llevar al abuelo a una residencia que ‘es estupenda. Los tienen cuidadísmos y se lo pasan fenomenal’ Pero eso ¿quién se lo cree? Que la persona mentalmente ya no está entre nosotros, pues muy bien. A una residencia, que lo que debería ser es un hospital geriatrico. Los que tiene la cabeza en su sitio, los que aun disfrutan de un paseo por el campo o tomándose un gazpacho: en casa, con la familia. A cuidarlos cómo ellos nos han cuidado hasta hace no tanto. O ya se nos ha olvidado la cantidad de abuelos que han tenido que acoger en sus casas a hijos y nietos porque no tenían dónde caerse muertos y los han sacado adelante con una pensión ridícula.
Ya estamos viendo ahora cómo son en realidad esas residencias. ¿Pero alguien lo dudaba? Son aparcamientos para viejos, el purgatorio o, a veces, el infierno. Ya va siendo hora de que nos dejemos de tanta gilipollez y vayamos a lo que importa: las personas. Y a las personas hay que cuidarlas. Siempre. Cuando son bebés, niños, adolescentes, adultos y ‘más adultos’. Olvidémosnos de tanto tener y recordemos lo que es ‘ser’. Empatizar con el otro. Dedicarle tiempo, no darle la tablet. Juguemos con los niños y también con los mayores. Escuchemos sus historias. Esas historias que echaremos de menos cuando ya no estén. Y, sobre todo, dejémosles vivir, respirar y hacer lo que les de la gana, que no son idiotas, ni tontos ni estan ‘gagá’.
Evidentemente hay situaciones complicadas, pero si antes se podía, ¿por qué ahora no? Y la situación económica era bastante peor. Muchas veces es cuestión de voluntad. De adaptarse. Aparte: hay muchos mayores que prefieren vivir en su casa. Pues fenomenal. Organicemos el tema y hagámosles la vida más fácil.
Como véis hoy no estoy para bromas, pero no todos los días se puede estar de buen humor. Por lo menos me he desahogado y eso ya vale un montón.
No quiero terminar sin poner algo de música. Creo que le va bien al tema
Young at heart
My way

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