Estado de alerta: Día 41

Buenas tardes. Viernes otra vez. Yo creía que estábamos a jueves. Hay un día de esta semana que se me ha escapado de mala manera.
Ayer hice pisto y no veáis lo que me pasó: lo hice en la Thermomix de Lidl. Para hacerlo tienes que meter un cacharro que se llama ‘mariposa’ y que sirve para que las cosas que están dentro giren todas. Bueno, pues al terminar saqué la mariposa y se ve que la giré demasiado y se salieron las cuchillas de abajo, de forma que parte del pisto se salió por el fondo. Sobre la encimera, mis pantalones, mi camiseta…. todo rojo. Se lió una que ni os cuento. Vaya desaguisado. Ahora ya sé lo que no tengo que hacer cuando use la famosa ‘mariposa’.
Ayer vimos ‘Puñaladas por la espalda’. Entretenida. Pero a medida que pasan los días me gusta cada vez más ‘Malos tiempos en el Royale’, de la que os hablé el otro día. De verdad. Vale la pena verla. Si lo hacéis (que ya veremos, porque me da que no me hacéis ni pito caso), a ver si me dáis vuestra opinión.
Ultimamente no me pierdo ‘El Hormiguero’. Tengo que decir que ahora me gusta más que en su versión habitual. Me parece mucho más divertido. Y ‘el monaguillo’ lo borda. Nos hacen pasar un rato muy agradable dentro de esta pesadilla.
El otro día estaba pensando en cuál fue la primera serie que vi en la tele aquí y me he acordado de varias. Había una con Ed Gwynne, que después sería Herman Monster, que se llamaba ‘Patrulla 54’; y ‘Guillermo Tell‘ que hasta he encontrado la introducción. También era la época de programas infantiles como ‘Walter y Pedrito Corchea’ o algo parecido. Aquí ya estamos entrando en la Edad de Hierro….. . Y no nos olvidemos de Herta Frankel y la perrita Marilyn, más cursi la pobre, pero que a los críos nos tenía encantados. La verdad es que nos conformábamos con poco, porque vamos, ponerte un muñeco que cantaba una canción, menudo relleno. Es hacerselo muy fácil. Bueno, también es fácil tirar de dibujos animados que es lo que hacemos hoy en día. Me acabo de acordar que, estando en el cole, tenía una amiga (no logro recordar el nombre) que me invitó a su comunión. Su madre era viuda y tenía un montón de hijos. Todos chicos, menos mi amiga. Fuimos a ver ‘101 dálmatas’ y tengo el recuerdo de habérmelo pasado tan bien, que eso si que no se me ha olvidado. Siempre me ha encantado ir a casa de gente con muchos hijos. Un verano en la playa estaban unos conocidos de mis padres que tenían también 8 o 9 hijos. Era estupendo porque siempre pillabas a alguno que tenía más o menos tu edad. Ibamos mucho a montar en bici. En aquella época casi no había edificios en la Playa de San Juan, pero ya habían hecho la carretera de detrás de la primera fila de casas y estaban las distintas manzanas sin edificios, pero con la calle. Era estupendo para dar vueltas por ahí, porque prácticamente no había coches. A ver, ¿a dónde iban a ir?. Bueno, pues una tarde estábamos en su casa jugando a las cartas. Los padres no estaban. La hermana pequeña que era una acusica de tomo y lomo estaba sentada en un sofá a su aire. Pues cada vez que pasaba uno de los hermanos le daba una bofetada. Y la tía ni ‘mu’. Claro que cuando llegaron los padres empezó a llorar desconsoladamente y a acusar a todos. Mira, se lo merecía, porque era insoportable. Hoy en día eso no sería políticamente correcto, pero como era un tema entre hermanos, pues es lo que había. Uno de los hermanos, tendría unos 9 años se lo encontraron un día en una cafetería tomándose una copa de helado. ¿Con qué dinero? Pues iba por la playa y recogía las botellas de cristal que la gente dejaba tiradas, las llevaba al supermercado y le devolvían el dinero por el envase. Pues no os lo váis a creer, pero encima le castigaron, cuando lo que hizo me parece que estuvo fenomenal. Otros tiempos.

En fin, ya solo nos quedan los ‘minutos musicales’. Hoy nos quedamos en el país. Aquí tenéis una, y aquí la otra. Hasta mañana.

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