Tras una campaña de micromecenazgo, que contó con el apoyo de Mastercard y en la que participaron más de 200 particulares y empresas, se ha podido realizar la restauración de ‘El puente de Waterloo‘ de André Derain.
La restauración puede verse en un montaje especial en la sala 33 hasta el 23 de junio.

La restauración ha durado 15 meses y se perseguía recuperar el color y la luminosidad original del cuadro. Se llevaron a cabo investigaciones científicas a través de radiografías, reflectografía infrarroja, fotografía rasante y el análisis de los materiales.
André Derain utilizaba pinceladas de colores casi puros junta a zonas sin pintura alguna, lo que es poco habitual. Utiliza rojos (bermellón, colorante naftol y tierra roja), amarillo de cinc y anaranjado de cromo casi puros en pinceladas yuxtapuestas. con el contraste de colores logra dar volumen y profundidad a la obra.
La fotografía con luz rasante ha permitido ver el volumen de las pinceladas. El cielo tiene más grosor, sobre todo en la zona superior derecha con pinceladas verticales que representan la intensidad de la luz del sol. La pintura es más fina en la zona central (puente y edificios) dando profundidad. En la zona del rio la pincelada vuelve a ser más gruesa.

La imagen radiográfica muestra como Derain mantuvo su idea inicial ya que hay un dibujo preparatorio parecido en forma y color.
La reflectografía infrarroja muestra el uso de un óleo ligero en la silueta del puente y la ciudad contrastando con las texturas más empastadas del cielo y del rio.
Primero se realizo el estudio técnico que permitió la posterior restauración. Se ha reforzado el lienzo (había desgarros), quitado suciedad (el barniz y la contaminación habían desvirtuado la atmósfera de la obra) y se ha consolidado la capa de pintura. Así la obra ha ganado profundidad y ha recuperado la luz y los coloes originales.