Series narrativas del Barroco andaluz en el Prado

El Museo del Prado ha presentado su nueva exposisión ‘El arte para narrar historias en el Barroco andaluz‘ esta semana. La exposición estará abierta hasta el 23 de enero 2022. Se muestran tres series de cuadros encargadas por particulares: la parábola del hijo pródigo de Murillo, la historia de José  realizada por Antonio del Castillo y la vida de San Ambrosio de Valdés Leal. Además se incluyen otras obras pertenecientes también a este tipo de series, pero que ya no están completas.

La presentación corrió a cargo de  Javier Portús, comisario de la misma y Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1800) del Museo Nacional del Prado, Daniel Martínez, Viceconsejero de Cultura y Turismo. Comunidad de Madrid y Andrés Úbeda, Director Adjunto de Conservación del Museo Nacional del Prado.

Estas series son típicas de Andalucía. Suelen ser encargos de particulares y de medio tamaño para ser colocados después en las casas o en los oratorios privados. Generalmente retratan de forma episódica biografías o pasajes de la vida de un personaje bíblico y están realizadas siguiendo el gusto del particular. Hay que tener en cuenta la importancia de la narración en el arte pictórico. Según Portús en este tipo de series se trata de ‘novelas organizadas en varios capítulos’ con muchos grados de  significación distintos. Hay un contenido religioso, moral, novelesco y además otro que remite directamente a la persona que ha encargado los cuadros.

Javier Portús comentó que tanto la serie de José como la del hijo prodigo son historias familiares. ‘La familia es el horizonte en relación con el cual transcurren estos episodios.’  Estan también vinculadas a la realidad andaluza del momento.

La exposición se ha organizado en diversos ‘ambitos’.

  • Ámbito 1. La historia de Jóse en Egipto: Su historia se cuenta en el Génesis. José, envidiado por sus hermanos es vendido por ellos. Sus profecías y su sabiduría hicieron que llegara a ser gobernador de Egipto. Finalmente llegó a perdonar a sus hermanos.
    Antonio del Castillo fue uno de los pintores más relevantes de Córdoba del siglo XVII. Se caracteriza por su gran interés por el dibujo y la relevancia que dió al paisaje. En la serie sobre José puede verse este interés por el paisaje, su capacidad para representar afectos y expresiones corporales.

    La castidad de José Antonio del Castillo Óleo sobre lienzo, 109 x 145 cm h. 1650 Madrid, Museo Nacional del Prado  ©Museo del Prado

    José ordena la prisión de Simeón Antonio del Castillo Óleo sobre lienzo, 109 x 143 cm h. 1650 Madrid, Museo Nacional del Prado ©Museo del Prado
  • Ámbito 2. La parábola del hijo pródigo: esta parábola resalta, sobre todo, el perdón y la misericordia, la importancia de la familia y la prudencia.
    Bartolomé E. Murillo realizó esta serie para el Hospital de la Caridad de Sevilla. También pintó seis cuadros que relatan otros epidodios de la parábola y que pueden verse en esta exposición. Son de tamaño mediano y muestran la gran habilidad de Murillo como narrador de historias.Jacques Callot grabador de Nancy hizo once estampas sobre la parábola. Varias pinturas de Murillo se inspiran en ellas, como la escena del arrepentimiento o el ataque de las cortesanas.

    La disipación del hijo pródigo (El hijo pródigo hace vida disoluta) Bartolomé Esteban Murillo Óleo sobre lienzo, 104,5 x 134,5 cm h. 1660-65 Dublín, National Gallery of Ireland;©Museo del Prado
    El hijo pródigo expulsado por las cortesanas Bartolomé Esteban Murillo Óleo sobre lienzo, 104,5 x 134,5 cm h .1660-65 Dublín, National Gallery of Ireland; ©Museo del Prado
    El hijo pródigo abandonado (El hijo pródigo apacienta a los cerdos) Bartolomé Esteban Murillo Óleo sobre lienzo, 104,5 x 134,5 cm h. 1660-65 Dublín, National Gallery of Ireland; ©Museo del Prado
    El hijo pródigo recoge su legítima Bartolomé Esteban Murillo Óleo sobre lienzo, 27 x 34 cm h. 1660-65 Madrid, Museo Nacional del Prado; ©Museo del Prado

     

  • Ámbito 3. La vida de san Ambrosio: fue uno de los padres de la Iglesia. Vivió en el siglo IV. Extendió el cristianismo y defendió los derechos de la Iglesia. Destacó por su austeridad e interés por temas pastorales.Juan de Valdés Leal: pintó la serie sobre san Ambrosio para el arzobispo de Sevilla, Ambrosio Ignacio Spínola y Guzmán, nieto del famoso Ambrosio Spínola de la batalla de Breda, para su oratorio privado. El santo tiene los rasgos de Spínola y además hay retratos de otros personajes de la época asi como referencias arquitectónicas sevillanas.
    San Ambrosio niega al emperador Teodosio la entrada al templo Juan de Valdés Leal Óleo sobre lienzo, 166 x 110,5 cm h. 1673 Madrid, Museo Nacional del Prado; ©Museo del Prado

    San Ambrosio absuelve al emperador Teodosio Juan de Valdés Leal Óleo sobre lienzo, 166 x 110 cm h. 1673 Madrid, Museo Nacional del Prado ; ©Museo del Prado
  • Ámbito 4. Lugares de sociabilidad: se incluyen aquí obras pertenecientes a series parecidas o relacionadas con estas por su composición, tamaño o cronología. Se trata de dos lugares importantes para la ‘socialización’: los banquetes y los pozos.
    La danza de Salomé ante Herodes (El banquete de Herodes) Juan de Valdés Leal Óleo sobre lienzo, 177 x 148 cm h. 1673-75 Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias (donación de Plácido Arango Arias, 2017); ©Museo del Prado

     

    Los banquetes son parte de la pintura de género andaluza y nos muestran los ideales suntuarios de los clientes. Así las series narrativas sirven también para mostrarnos los usos de la sociedad del momento. Por otro lado, los pozos siempre han sido lugar de socialización. Podía ser lugar de cita, de espera o de encuentros, como tantas veces descrbe la Biblia. El pozo actúa como marco para la relación entre dos o más personajes incluyendo, además, el paisaje que fue ganando en importancia.

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